El Jaibo Bravo
Queridos lectores, tal vez algunos de ustedes se preguntarán por qué demonios no salió la columna escribida por este mamarracho y su amigo y borracho, El Poste Rabioso; o tal vez a ninguno de ustedes les importe la mitad de un producto de gallina por qué razón habíamos dejado de ocupar espacio en este lindo diario.
Así que no me importa de qué bando estén, el mínimo de educación que me dejó estudiar seis años en una primaria de seminaristas, me indica que alguna explicación debo darles.
La única y verdadera razón, es que un día se me atravesó un trago de agua atarantadora que me invitó un amigo, la cual continuó con otro trago más, y luego otro y así sobrevino una borrachera envidiable, marca preparatoria y universidad, en la que permanecía sumergido durante largos días, en un lugar aciago, incierto, y del que ni me quiero acordar porque aunque lo intentara, no podría, porque hasta la última gota del último mililitro de mezcal ardiente se metió por la garganta de la última neurona que me quedaba. Fue tal mi suerte que en mitad de esa sombría fiesta, terminé desparramado en una banqueta de una colonia desconocida. No sabía de tiempo ni espacio, pero de alguna manera encontré abrigo en los brazos de una mujer; de eso si me acuerdo perfectamente, para que luego no me vengan con que salí con domingo siete, porque ese ser cariñoso no tenía tilingo lingo.
Una vez examinada esa situación, permití que el tiempo decidiera lo que tenía que pasar conmigo, así que después de varios días de cuidados a base de agua y menudos, me recuperé a mí mismo. En mitad de esa recuperación, recibí una llamada a mi teléfono móvil, el cual, gracias al cielo, no se me olvidó y el que no se por qué, ni quiero saber, tenía batería, así que contesté, y era el encargado de deportes del este periódico para preguntarme que qué pedo con las columnas, porque mi amigo El Poste Rabioso tampoco había dado señales de vida.
Así que en cuanto pude, me escapé de ese lugar, mientras los recuerdos llegaban a mi cabezota, de que tenía una responsabilidad. Llegué a casa, mi esposa y mi hijo me veían con cara de quién es este señor, que hace mucho que ya no vive aquí, y me bañé, expliqué, les compré comida, ropa y cosas y como que empezaron a acordarse de mí, y seguí con mi vida normal, hasta antes de la meca.
El miércoles pasado estuve a punto de caer en esas mismas garras, cuando me reuní con unos amigos, El Chango y El George, para ver el partido entre Pumas y América que me dio una infinita alegría. Las cervezas ya habían sido demasiadas, y los camellos fumados también, así que entre ese festín pasajero, irritado por el empate águila, pude explotar toda mi emoción cuando se marcó el panel y Martincito Bravo le clavaba el tercer gol. Pero una dosis de conciencia me pellizcó el oído, convertido en llamada telefónica de mi vieja, y hasta la borrachera se me quitó, al saber que si volvía a ocurrir lo que les conté primero, en este momento ya no tendría ni madre.
Dudas, quejas, sugerencias en el mail gambetas.lacolumna@gmail.com o en el blog gambetaslacolumna.blogspot.com.
noviembre 09, 2009
julio 21, 2009
Instrucciones para jugar futbol
El Jaibo Bravo
El siguiente texto no pretende incluirse como un añadido a las joyas escritas por el maestro Julio Cortázar en sus Instrucciones para la vida, porque está por demás decirlo, que las siguientes frases, ilación de palabras, o intento de exposición de ideas, no tienen el mínimo rasgo de una obra magistral.
Instrucciones para jugar al futbol
La pelota puede estar quieta, como alma pensante que recibirá la información de una dirección y ordenamiento de la persona que la patee o que la toque con la cabeza, como principio básico. Si está en movimiento, la bola añade una dificultad para el ejecutante, quien debe mantenerse atento en todo momento para que al intentar ponerle el pie en un costado no pierda el equilibrio y termine, en el mejor de los casos, en el césped.
De inicio no se preocupe por la dirección, primero encuentre las zonas de sus pies con las que pueda golpear par que no se lastime, por aquello de que quiera pegar un puyazo; de esa forma, según cuenta la leyenda, Didí inventó la comba en los tiros libres, cuando Garrincha tenía una uña enterrada en el dedo gordo del pie y tuvo que pegarle con la zona interna para evitar dolores. Ha habido maestros para pegarle de esa forma como el inglés David Beckham o El maestro Benjamín Galindo, y no precisamente porque tenían las uñas enterradas, no vaya a salir demandado su servidor.
Cuando domine el pateo de diferentes zonas de su pie, intente mandar a diferentes direcciones y distancias para enviar la bola, así mejorará su pase corto y largo, el disparo de media distancia, raso, alto… y cuando domine eso, añada todas sus habilidades con los pies en movimiento, porque cuando el cuerpo ya no está detenido en un sitio, las caídas pueden ser más desastrosas. Una falta de coordinación provocará la burla de todos los compañeros de su equipo y ahí tendrá que leer el instructivo de psicología de cómo sanar su pensamiento de traumas y, créame querido lector, ese es más complicado de ejecutar.
Es necesario aclarar que el futbol no lo elige uno como el deporte que mejor practica, sino que es el mismo futbol el que elige a los que lo practicarán. No por nada, cuando una madre está embarazada y el bebé en el vientre patea, se dice que será futbolista. Y si pega muy duro, será un buen cobrador de tiros de media distancia o tal vez boxeador, lo importante es que el futbol siempre es impredecible.
Instrucciones para la fecha 1
La preparación para ver un juego de futbol es un preámbulo del desfogue de emociones. Si el momento previo, en el que colocó las cosas necesarias para ver un juego, no lo hizo de manera adecuada, el resultado de su vivencia no será la más placentera.
Por eso, si es usted casado, deberá esconder el control remoto del televisor desde cuarto días antes, recargar las baterías o comprar un juego de ellas para tenerlo listo el día del encuentro. Las llamadas telefónicas para invitar a los amigos nunca están de más, tampoco el emplear, por decir algo, una cuarta parte del refrigerador para la cerveza o el refresco. Las hieleras suplen esa parte de manera excepcional.
Otros aditamentos pueden ser chicharrones, guacamole, carne apache, tostadas, papas, palomitas, frijoles refritos, carne asada, chorizo asado, tortillas y no puede faltar una salsa picante de botellita.
No olvide, por último, asegurarse que el juego será transmitido por televisión, porque de no serlo así, todo terminará en una borrachera marca diablo en la que nadie se acordará que ese día había partido.
Con la choya
Úrgeme remedio para curar la gripa.
El siguiente texto no pretende incluirse como un añadido a las joyas escritas por el maestro Julio Cortázar en sus Instrucciones para la vida, porque está por demás decirlo, que las siguientes frases, ilación de palabras, o intento de exposición de ideas, no tienen el mínimo rasgo de una obra magistral.
Instrucciones para jugar al futbol
La pelota puede estar quieta, como alma pensante que recibirá la información de una dirección y ordenamiento de la persona que la patee o que la toque con la cabeza, como principio básico. Si está en movimiento, la bola añade una dificultad para el ejecutante, quien debe mantenerse atento en todo momento para que al intentar ponerle el pie en un costado no pierda el equilibrio y termine, en el mejor de los casos, en el césped.
De inicio no se preocupe por la dirección, primero encuentre las zonas de sus pies con las que pueda golpear par que no se lastime, por aquello de que quiera pegar un puyazo; de esa forma, según cuenta la leyenda, Didí inventó la comba en los tiros libres, cuando Garrincha tenía una uña enterrada en el dedo gordo del pie y tuvo que pegarle con la zona interna para evitar dolores. Ha habido maestros para pegarle de esa forma como el inglés David Beckham o El maestro Benjamín Galindo, y no precisamente porque tenían las uñas enterradas, no vaya a salir demandado su servidor.
Cuando domine el pateo de diferentes zonas de su pie, intente mandar a diferentes direcciones y distancias para enviar la bola, así mejorará su pase corto y largo, el disparo de media distancia, raso, alto… y cuando domine eso, añada todas sus habilidades con los pies en movimiento, porque cuando el cuerpo ya no está detenido en un sitio, las caídas pueden ser más desastrosas. Una falta de coordinación provocará la burla de todos los compañeros de su equipo y ahí tendrá que leer el instructivo de psicología de cómo sanar su pensamiento de traumas y, créame querido lector, ese es más complicado de ejecutar.
Es necesario aclarar que el futbol no lo elige uno como el deporte que mejor practica, sino que es el mismo futbol el que elige a los que lo practicarán. No por nada, cuando una madre está embarazada y el bebé en el vientre patea, se dice que será futbolista. Y si pega muy duro, será un buen cobrador de tiros de media distancia o tal vez boxeador, lo importante es que el futbol siempre es impredecible.
Instrucciones para la fecha 1
La preparación para ver un juego de futbol es un preámbulo del desfogue de emociones. Si el momento previo, en el que colocó las cosas necesarias para ver un juego, no lo hizo de manera adecuada, el resultado de su vivencia no será la más placentera.
Por eso, si es usted casado, deberá esconder el control remoto del televisor desde cuarto días antes, recargar las baterías o comprar un juego de ellas para tenerlo listo el día del encuentro. Las llamadas telefónicas para invitar a los amigos nunca están de más, tampoco el emplear, por decir algo, una cuarta parte del refrigerador para la cerveza o el refresco. Las hieleras suplen esa parte de manera excepcional.
Otros aditamentos pueden ser chicharrones, guacamole, carne apache, tostadas, papas, palomitas, frijoles refritos, carne asada, chorizo asado, tortillas y no puede faltar una salsa picante de botellita.
No olvide, por último, asegurarse que el juego será transmitido por televisión, porque de no serlo así, todo terminará en una borrachera marca diablo en la que nadie se acordará que ese día había partido.
Con la choya
Úrgeme remedio para curar la gripa.
Etiquetas:
cortázar futbol gol web mundo a libro guía
julio 06, 2009
Por ocioso
El Jaibo Bravo
Hoy me siento bastante contento por lo que acontece en mi vida: debo un mes de la colegiatura de mi hijo, más el curso de verano porque nadie de la familia podrá cuidármelo durante las vacaciones y mi vehículo arranca cuando quiere por una falla en la bomba de la gasolina.
Así que he vuelto a mis raíces, a caminar grandes cantidades de cuadras para no gastar tanto en transporte público y a comer una vez al día. No sé por qué estos días he recordado mi etapa de estudiambre, aunque de manera extraña la sonrisa no me sale con la misma facilidad que antes.
Pero cambiemos de tema, qué la parece si hablamos de futbol, algo que no hacemos desde hace varias semanas.
Podemos entablar en esta ocasión un juego con usted, si usted, amable lector, me lo permite. Yo le haré algunas preguntas incoherentes y usted podrá responderlo en voz alta, en voz baja, en su pensamiento o por correo o hasta mentármela en el blog. Me siento como el doctor Armando Hoyos.
1.- ¿Si Cristiano Ronaldo le costó al Real Madrid 93 millones de euros, es decir 137 millones de dólares, o sea 1 billón 781 mil millones de pesos, y los 65 movimientos del draft 2009 de México implicaron 271 millones de pesos, 15 por ciento de lo que costó CR7, quiere decir que la liga mexicana vale un comino respecto a una estrella europea?
2.- ¿Si Javier El Vasco Aguirre prometió a su arribo muchos huevos para la selección mexicana, por qué demonios no se los han desayunado?
3.- ¿Si Juanito, ganador de la delegación Iztapalapa del Distrito Federal, prometió que le cederá su lugar a Clara Brugada en un mes, por qué Paco Ramírez del Chivas no anuncia lo mismo para Sven Göran Eriksson?
4.- ¿Si hubo un abstencionismo casi de 70 por ciento en las elecciones del domingo pasado en México, no podremos hacer lo mismo y apagar la televisión y dejar de ir a los estadios para castigar el pobre espectáculo que se ve en el futbol mexicano? (Perdón, me salí del tema)
5.- Con todo el respeto que se merece el difunto Michael Jackson (q.e.p.d) ¿Si el ex cantante tenía deudas que los 75 millones de dólares anuales de regalías no podrían cubrir, y su muerte generará en los próximos 12 meses ventas de discos por más de los 50 millones de dólares (según los augurios más modestos), añadidos a las regalías anteriores, quiere decir que el mejor negocio de MJ fue haber muerto? (Perdón, me volví a salir del tema)
Sombrerito
Algo positivo que le veo a las largas caminatas es que podré forjar un poco de condición física para el torneo ráfaga de futbol que este fin de semana habrá en la empresa donde trabajo. La cuestión es si mi toque exquisito de pierna derecha no se mermó después de casi dos años de inactividad y de músculo en reposo. Al menos espero no terminar desgarrado o con esguinces. Lo que menos me preocupa a mi edad es si ganamos o perdemos, sino estar expuesto al ridículo.
junio 01, 2009
Raza y espírtu
El Jaibo Bravo
Lo que hace un campeonato. Vuelve locos a todos los aficionados de Pumas, los hace gritar hasta el desgarre de las cuerdas vocales, cansarse del brazo de tantos goyas, terminar con calambres en los chamorros de tanto brinco y lo que fueron los excesos de los festejos, hasta El Tuca Ferretti terminó sin bigote después de la rasurada de Leandro Augusto y Sergio Bernal.
Sí señoras y señores, niños y niñas, hubo humo blanco, salió campeón el mejor equipo, el único que podía demostrar que entre tanta decadencia del futbol nacional, hay conjuntos que meten y meten, que luchan por el compañero y que no importa las fallas de Dante y Bernal, nadie reclamó y todos los arroparon para que vieran que había unidad y al final el festejo, el de amigos, el de los representantes de una sociedad del país que vive la mismas sensaciones por una universidad, los colores azul y oro y un puma felino, siempre aguerrido.
Bigotes retorcidos
Tuca, felicidades, lograste algo que siempre te faltó en tu currículum. Un técnico tan trabajador y constante como tú, que no ha dejado de dirigir desde la temporada 1990-1991, auxiliar de la selección de Mejía Barón, que cuentas con 31 torneos dirigidos en primera división, más de 20 liguillas, era injusto que sólo tuvieras un título de cuatro finales.
Ganaste tu primer campeonato con las Chivas Rayadas en el Verano de 1997, ante el mismo Enrique El Ojitos Meza, cuando dirigía a Toros Meza. Caíste en las finales dirigiendo a Tigres, las dos con Pachuca, y después perdiste la final en el 2007 contra Atlante.
Pero tenía que ser así, esperar 18 años para que volvieras a ver el azul y oro en el aire, para ver a Bernal otra vez de tu lado festejar un campeonato igual de sufrido que el ganado a principios de los 90.
Faltaba que obtuvieras un campeonato con el equipo de tu sangre, por el que lloraste en la temporada 1990-1991 en Ciudad Universitaria cuando reventaste con una bomba de tu pierna derecha la red de Adrián Chávez para el campeonato felino. Merecías ganar con tus Pumas otra vez como hace tanto tiempo, como aquella vez que diste cien vueltas a la pista de tartán de México 68, con la bandera gigante, la que ondeaste con locura porque era tu último partido como jugador de la UNAM, con tu último gol con la playera del puma en el pecho.
Tuca, como jugador fuiste un icono de la máxima casa de estudios, un emblema, y aquella vez cargaste el estandarte a lo más alto, lo mismo que este 2009, para demostrar que por la raza habla el espíritu.
Inadaptados
Es válido cometer ciertos excesos en los festejos, como emborracharse hasta vomitar y sacar espuma por la nariz, pero el que ocurrió la noche del domingo en Morelia, el de un barra brava de Monarcas que sacó un arma para herir de gravedad a un alegre aficionado de Pumas, no tiene validez.
Ojalá que ese tipo se entregue a la justicia, que su conciencia lo lleve a pagar por su crimen porque alguien que falta el respeto a un prójimo de esa manera no merece caminar tranquilo en la calle. O al menos que alguien lo entregue.
Bote pronto
Festejamos como locos, mi hermano en Manzanillo gritando por teléfono como poseído, mi esposa y mi hijo brincando y gritando en casa y yo en el trabajo, viendo por televisión el festejo de un título como hace 18 años, cuando observé por primera vez un campeonato de la UNAM y decidí serle fiel. Eso, y que mi hermano me hizo firmar un papel en el que juraba amor eterno a la camiseta del Pumas cuando tenía 10 años.
Lo que hace un campeonato. Vuelve locos a todos los aficionados de Pumas, los hace gritar hasta el desgarre de las cuerdas vocales, cansarse del brazo de tantos goyas, terminar con calambres en los chamorros de tanto brinco y lo que fueron los excesos de los festejos, hasta El Tuca Ferretti terminó sin bigote después de la rasurada de Leandro Augusto y Sergio Bernal.
Sí señoras y señores, niños y niñas, hubo humo blanco, salió campeón el mejor equipo, el único que podía demostrar que entre tanta decadencia del futbol nacional, hay conjuntos que meten y meten, que luchan por el compañero y que no importa las fallas de Dante y Bernal, nadie reclamó y todos los arroparon para que vieran que había unidad y al final el festejo, el de amigos, el de los representantes de una sociedad del país que vive la mismas sensaciones por una universidad, los colores azul y oro y un puma felino, siempre aguerrido.
Bigotes retorcidos
Tuca, felicidades, lograste algo que siempre te faltó en tu currículum. Un técnico tan trabajador y constante como tú, que no ha dejado de dirigir desde la temporada 1990-1991, auxiliar de la selección de Mejía Barón, que cuentas con 31 torneos dirigidos en primera división, más de 20 liguillas, era injusto que sólo tuvieras un título de cuatro finales.
Ganaste tu primer campeonato con las Chivas Rayadas en el Verano de 1997, ante el mismo Enrique El Ojitos Meza, cuando dirigía a Toros Meza. Caíste en las finales dirigiendo a Tigres, las dos con Pachuca, y después perdiste la final en el 2007 contra Atlante.
Pero tenía que ser así, esperar 18 años para que volvieras a ver el azul y oro en el aire, para ver a Bernal otra vez de tu lado festejar un campeonato igual de sufrido que el ganado a principios de los 90.
Faltaba que obtuvieras un campeonato con el equipo de tu sangre, por el que lloraste en la temporada 1990-1991 en Ciudad Universitaria cuando reventaste con una bomba de tu pierna derecha la red de Adrián Chávez para el campeonato felino. Merecías ganar con tus Pumas otra vez como hace tanto tiempo, como aquella vez que diste cien vueltas a la pista de tartán de México 68, con la bandera gigante, la que ondeaste con locura porque era tu último partido como jugador de la UNAM, con tu último gol con la playera del puma en el pecho.
Tuca, como jugador fuiste un icono de la máxima casa de estudios, un emblema, y aquella vez cargaste el estandarte a lo más alto, lo mismo que este 2009, para demostrar que por la raza habla el espíritu.
Inadaptados
Es válido cometer ciertos excesos en los festejos, como emborracharse hasta vomitar y sacar espuma por la nariz, pero el que ocurrió la noche del domingo en Morelia, el de un barra brava de Monarcas que sacó un arma para herir de gravedad a un alegre aficionado de Pumas, no tiene validez.
Ojalá que ese tipo se entregue a la justicia, que su conciencia lo lleve a pagar por su crimen porque alguien que falta el respeto a un prójimo de esa manera no merece caminar tranquilo en la calle. O al menos que alguien lo entregue.
Bote pronto
Festejamos como locos, mi hermano en Manzanillo gritando por teléfono como poseído, mi esposa y mi hijo brincando y gritando en casa y yo en el trabajo, viendo por televisión el festejo de un título como hace 18 años, cuando observé por primera vez un campeonato de la UNAM y decidí serle fiel. Eso, y que mi hermano me hizo firmar un papel en el que juraba amor eterno a la camiseta del Pumas cuando tenía 10 años.
marzo 23, 2009
Huevos revueltos
Por El Jaibo Bravo
**Un saludo y una disculpa ofrecemos a ustedes queridos, apreciados y respetados lectores, que la semana pasada no pudimos dejarle, ni este Jaibo servidor ni El Poste Rabioso (que creo que hasta se fue de rodillas al trabajo para el milagro de que no perdieran sus águilas), un bloque más de inspiración chelera y pambolera.
Yo lo ví, fue El zurdo Morales; fue él, fue él, el que mancilló el orgullo viril de Francisco Guillermo Ochoa.
Lo machucó la bola flamante que salió de la pierna izquierda del jugador felino. Sí, señora y señor, fue casi fulminante, me imagino dolorosísimo, divertido, también, la manera como estalló la pelota en la entrepierna del portero del América.
La alegría que suponía su servidor, sería el juego entre los pumas y las águilas, se convirtió en la misma aburrición de los juegos entre los clubes más populares del futbol nacional. Es como si dos pistoleros del lejano oeste se batieran en un duelo con balas de salva.
Reconozco que el tiro de Édgar Castillo que pasó entre las piernas de Bernal y que después se fue al palo me preocupó, y que después el tiro centro de Beaussejour que pegó en el travesaño también me inquieto. Y el gol de Dante López lo canté, lo grité y después lo berreé cuando señalaron la falta.
Pero la parte que realmente me sacó una sonrisa, bueno, lo admito, una carcajada, fue el martillazo que recibió Francisco Guillermo Ochoa, al que también llaman sus seguidores Paco Memo.
Fue algo que nadie se esperaba, algo chusco, y no porque sea una persona que me burle de la desgracia humana, pero, querido lector, acaso usted no disfruta cuando su acérrimo rival sufre una desventura de esta índole, claro que sólo desde el punto de vista deportivo.
Y todavía repitieron la imagen una, dos, tres veces y con cámara lenta y con la toma frontal, y la contra toma, y desde todos esos ángulos me provocó esa ternura demoníaca.
Le podré contar a mi hijo cuando sea grande (porque ha de saber que también le va al Pumas y hasta lanza el Goya con brazo extendido), que en tan deslucido encuentro le rompieron las bolas a Ochoa... y no porque precisamente le metieron gol o porque perdió.
No creo que sea posible, pero sería lindo que incluyeran esa escena en uno de los capítulos de Los Simpsons, para que, cuando el arquero guajolotero se levantara de sus retorcijones, apareciera Nelson detrás de los anuncios de la portería con su risa burlona: ¡Ja Ja!. Aguda e hiriente.
Hasta cuándo
Otra vez el torneo mexicano se convirtió en el mercado de las desgracias. A excepción de Toluca, los equipos pierden, pierden, luego ganan, vuelven a perder, empatan y así se la llevan, campechanos, alegres, mediocres. Por eso no sorprende que Morelia, que ganó después de seis jornadas, esté empatado con Tecos y América en el segundo lugar del grupo 2 con 13 puntos (de 33 disputados). Son pocos, no cree. Y si repasamos las tablas nos daremos cuenta que a ninguno le importa tener los números más negativos y tristes… mientras califiquen a la liguilla.
Gol olímpico
Mi hijo está en la etapa de entrenamiento de control de esfínteres a sus dos años y nueve meses. Vamos hijo, échale ganas, nomás avísame porque andas como perrito marcando territorio por toda la casa y mojas toda tu ropa. Un día tu mami se va a enfadar y me va a tocar lavar tu ropa aderezada de pudín.
Un abrazo de acá pa allá.
**Un saludo y una disculpa ofrecemos a ustedes queridos, apreciados y respetados lectores, que la semana pasada no pudimos dejarle, ni este Jaibo servidor ni El Poste Rabioso (que creo que hasta se fue de rodillas al trabajo para el milagro de que no perdieran sus águilas), un bloque más de inspiración chelera y pambolera.
Yo lo ví, fue El zurdo Morales; fue él, fue él, el que mancilló el orgullo viril de Francisco Guillermo Ochoa.
Lo machucó la bola flamante que salió de la pierna izquierda del jugador felino. Sí, señora y señor, fue casi fulminante, me imagino dolorosísimo, divertido, también, la manera como estalló la pelota en la entrepierna del portero del América.
La alegría que suponía su servidor, sería el juego entre los pumas y las águilas, se convirtió en la misma aburrición de los juegos entre los clubes más populares del futbol nacional. Es como si dos pistoleros del lejano oeste se batieran en un duelo con balas de salva.
Reconozco que el tiro de Édgar Castillo que pasó entre las piernas de Bernal y que después se fue al palo me preocupó, y que después el tiro centro de Beaussejour que pegó en el travesaño también me inquieto. Y el gol de Dante López lo canté, lo grité y después lo berreé cuando señalaron la falta.
Pero la parte que realmente me sacó una sonrisa, bueno, lo admito, una carcajada, fue el martillazo que recibió Francisco Guillermo Ochoa, al que también llaman sus seguidores Paco Memo.
Fue algo que nadie se esperaba, algo chusco, y no porque sea una persona que me burle de la desgracia humana, pero, querido lector, acaso usted no disfruta cuando su acérrimo rival sufre una desventura de esta índole, claro que sólo desde el punto de vista deportivo.
Y todavía repitieron la imagen una, dos, tres veces y con cámara lenta y con la toma frontal, y la contra toma, y desde todos esos ángulos me provocó esa ternura demoníaca.
Le podré contar a mi hijo cuando sea grande (porque ha de saber que también le va al Pumas y hasta lanza el Goya con brazo extendido), que en tan deslucido encuentro le rompieron las bolas a Ochoa... y no porque precisamente le metieron gol o porque perdió.
No creo que sea posible, pero sería lindo que incluyeran esa escena en uno de los capítulos de Los Simpsons, para que, cuando el arquero guajolotero se levantara de sus retorcijones, apareciera Nelson detrás de los anuncios de la portería con su risa burlona: ¡Ja Ja!. Aguda e hiriente.
Hasta cuándo
Otra vez el torneo mexicano se convirtió en el mercado de las desgracias. A excepción de Toluca, los equipos pierden, pierden, luego ganan, vuelven a perder, empatan y así se la llevan, campechanos, alegres, mediocres. Por eso no sorprende que Morelia, que ganó después de seis jornadas, esté empatado con Tecos y América en el segundo lugar del grupo 2 con 13 puntos (de 33 disputados). Son pocos, no cree. Y si repasamos las tablas nos daremos cuenta que a ninguno le importa tener los números más negativos y tristes… mientras califiquen a la liguilla.
Gol olímpico
Mi hijo está en la etapa de entrenamiento de control de esfínteres a sus dos años y nueve meses. Vamos hijo, échale ganas, nomás avísame porque andas como perrito marcando territorio por toda la casa y mojas toda tu ropa. Un día tu mami se va a enfadar y me va a tocar lavar tu ropa aderezada de pudín.
Un abrazo de acá pa allá.
marzo 05, 2009
Guerra y futbol
El Poste Rabioso
Un lugar utópico (y esto es una idea trillada) sería uno en que los conflictos entre países se resolvieran con uno o varios partidos de futbol, así se evitarían desgastantes y cansadas reuniones diplomáticas y, lo más importante, las guerras.
Relacionar un conflicto bélico con un partido de futbol es también un recurso muy gastado. La publicidad, por ejemplo, que Televisa utilizó durante el Mundial de Alemania 2006 fue precisamente esa y hay casos muy sonados de encuentros entre naciones que han tenido, ¿quién no recuerda el enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en México 86?
Y hablando de Alemania, fue un general quien bien entendió eso de que el futbol era de una importancia crucial para el hombre; me refiero a Edwin Rommel, mejor conocido como El Zorro del Desierto, que durante sus combates en el norte de África se caracterizó por su tenacidad y su elaborada estrategia militar que propició importantes derrotas al ejército inglés.
A pesar de la guerra, la vida era llevadera, tenían o improvisaban balones de futbol.
“En cuanto nos deteníamos en alguna parte y había oportunidad de descansar, despejábamos una pequeña zona en el desierto para disfrutar de un partido de futbol. El deportivismo se veía en ambos lados, los partidos de futbol no debían ser interrumpidos por fuego de artillería durante ciertos periodos”, relata sobre esos días un soldado alemán.
El futbol no fue exclusivo de las batallas en el desierto. También durante la Segunda Guerra Mundial, antes de la ocupación alemana en Francia, los soldados franceses observaban a los alemanes jugar futbol mientras esperaban la orden de la invasión para la que ya estaban preparados los galos. Relata un periodista que le preguntó a un soldado francés por qué no abrían fuego a los nazis que jugaban frente a ellos y el soldado contestó que no había necesidad, estaban jugando futbol y más aún, él estaba siguiendo el desarrollo del partido.
Vuelvo al desierto africano. Es posible que Rommel estuviera más preocupado por el combustible de sus Panzer, por la suerte de los suyos en los otros frentes en Europa o por cuestiones más pueriles como la escasa agua para asearse que por el grito de “bolita por favor” que los británicos dirigían a los alemanes durante esos encuentros en la dura superficie del desierto, pero de lo que sí estoy seguro es que era un romántico y no lo digo yo, sino uno de sus oficiales que relata: “Rommel fue tal vez el comandante ideal para este campo de guerra (el desierto), era muy ancha el área, pero muy limitado el número de soldados y así podía aplicar muchas tácticas navales”, sólo una mente romántica podía ver en un tanque de guerra (los panzer fueron cruciales en las victorias de Rommel) un barco y en un desierto, un mar.
Para los románticos el mar era un símbolo que representaba ese terreno en donde el héroe expía sus culpas y busca la divinidad, de la misma manera funcionaba el desierto. No sé si el mariscal alemán era fanático del futbol, pero seguramente leyó a Goethe (¿qué alemán de aquella época y de la clase social a la que pertenecía Rommel no había leído a Goethe?) y quizás hasta a Thomas Mann (que no pertenece al romanticismo, pero que encontró en el autor de Fausto un modelo a seguir), aunque seguramente a éste lo leyó a escondidas, pues Mann fue uno de las muchas lecturas censuradas por los nazis.
Un lugar utópico (y esto es una idea trillada) sería uno en que los conflictos entre países se resolvieran con uno o varios partidos de futbol, así se evitarían desgastantes y cansadas reuniones diplomáticas y, lo más importante, las guerras.
Relacionar un conflicto bélico con un partido de futbol es también un recurso muy gastado. La publicidad, por ejemplo, que Televisa utilizó durante el Mundial de Alemania 2006 fue precisamente esa y hay casos muy sonados de encuentros entre naciones que han tenido, ¿quién no recuerda el enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en México 86?
Y hablando de Alemania, fue un general quien bien entendió eso de que el futbol era de una importancia crucial para el hombre; me refiero a Edwin Rommel, mejor conocido como El Zorro del Desierto, que durante sus combates en el norte de África se caracterizó por su tenacidad y su elaborada estrategia militar que propició importantes derrotas al ejército inglés.
A pesar de la guerra, la vida era llevadera, tenían o improvisaban balones de futbol.
“En cuanto nos deteníamos en alguna parte y había oportunidad de descansar, despejábamos una pequeña zona en el desierto para disfrutar de un partido de futbol. El deportivismo se veía en ambos lados, los partidos de futbol no debían ser interrumpidos por fuego de artillería durante ciertos periodos”, relata sobre esos días un soldado alemán.
El futbol no fue exclusivo de las batallas en el desierto. También durante la Segunda Guerra Mundial, antes de la ocupación alemana en Francia, los soldados franceses observaban a los alemanes jugar futbol mientras esperaban la orden de la invasión para la que ya estaban preparados los galos. Relata un periodista que le preguntó a un soldado francés por qué no abrían fuego a los nazis que jugaban frente a ellos y el soldado contestó que no había necesidad, estaban jugando futbol y más aún, él estaba siguiendo el desarrollo del partido.
Vuelvo al desierto africano. Es posible que Rommel estuviera más preocupado por el combustible de sus Panzer, por la suerte de los suyos en los otros frentes en Europa o por cuestiones más pueriles como la escasa agua para asearse que por el grito de “bolita por favor” que los británicos dirigían a los alemanes durante esos encuentros en la dura superficie del desierto, pero de lo que sí estoy seguro es que era un romántico y no lo digo yo, sino uno de sus oficiales que relata: “Rommel fue tal vez el comandante ideal para este campo de guerra (el desierto), era muy ancha el área, pero muy limitado el número de soldados y así podía aplicar muchas tácticas navales”, sólo una mente romántica podía ver en un tanque de guerra (los panzer fueron cruciales en las victorias de Rommel) un barco y en un desierto, un mar.
Para los románticos el mar era un símbolo que representaba ese terreno en donde el héroe expía sus culpas y busca la divinidad, de la misma manera funcionaba el desierto. No sé si el mariscal alemán era fanático del futbol, pero seguramente leyó a Goethe (¿qué alemán de aquella época y de la clase social a la que pertenecía Rommel no había leído a Goethe?) y quizás hasta a Thomas Mann (que no pertenece al romanticismo, pero que encontró en el autor de Fausto un modelo a seguir), aunque seguramente a éste lo leyó a escondidas, pues Mann fue uno de las muchas lecturas censuradas por los nazis.
febrero 16, 2009
Frases (infames) del futbol
TV AZTECA
EL JAIBO BRAVO
Había una vez un canal de televisión que tenía a un buen cronista, Don Emilio Fernando Alonso, ahora está el kínder donde se divierten, sin seriedad alguna, Cristian Martinoli, André Marín, Antonio Rosique y la demás banda. Aquí tenemos sus frases celebres.
Voy que te quedó jabón
Elegante y contundente, David Medrano describe en cinco palabras una acción del juego en donde un rival comete una falta con gran fuerza. Es profunda y carente de vulgaridad, cualquier otro diría: qué falta, qué bruto, o algo como: casi le rompe la pata.
Qué le pasó a…
Una muestra del ingenio de Martinoli: fresco, sin misericordias para el jugador que comete una pifia, también llamado osote. Así se escucha por las bocinas de nuestra televisión el Qué le pasó a Fulanito, para no arrojarnos en la cara un sencillo: la regó, la cajeteó.
No, bueno...
Frase empleada en un inicio por Luis García para mostrar su rechazo o negación a lo que ve en la cancha. Ahora todos los demás miembros de la banda la emplea casi a cada toque de pelota. Generalmente va precedida de la construcción literaria de Martinoli: Qué la pasó a fulanito. Como diría él mismo (y sí, la traigo algo contra él): infame.
De Palomita
¿Y usted qué opina? Ah no, esa es de Nino Canún.
DE LOS TELEVISOS
El POSTE RABIOSO
Ñoños, anacrónicos, insulsos y con falta de imaginación, se pelean codo a codo con sus acérrimos enemigos, los aztecos, por ver quiénes son los más ilustres formuladores de babosadas. En la imagen de El Perro Bermúdez tienen quizás a su más grande lamebotas, creador de frases tan célebres como Al rinconcito, papá, Donde las arañas tejen su nido, Zambobazo (este título de un programa dominguero de variedades con tan poco éxito que debería ser incluido en la Antología de la Infamia del Futbol Mexicano), Tirititito, Versallesco y un largo etcétera.
Déjenme ver
Cuando de jugadas polémicas se trata El Perro Bermúdez pone la pauta y, por más evidente que sea el fuera de lugar, el penal, la falta criminal, él siempre se mantendrá ecléctico, justo, sabio, fiel de la imagen que se repite hasta el cansancio en detrimento de perdernos el desarrollo del futbol en la cancha. Se sabe que cuando de América se trata siempre tendrá una opinión favorable para los de Coapa, no los culpemos, el hombre tiene familia qué mantener.
Un logro
Si El Jaibo Bravo trae de bajada a Martinoli (ciertamente el personaje de TV Azteca es infumable) un servidor no traga a Bermúdez, pero hay una narración que nunca olvidaré. Los últimos momentos del partido de la selección contra Holanda en Francia 98. En aquel entonces la selección perdía 2 a 1, el marcador nos daba el pase a la segunda ronda gracias a que Corea del Sur y Bélgica empataban a un gol, de repente la cabellera rubia y turbia de Luis Hernández apareció de la nada y de una caída, nada estética por cierto, conectó el balón para que se fuera lentamente al fondo de las redes anaranjadas de los holandeses, justo en ese entonces, en su afán de protagonismo, el Perro Bermúdez realizaba una cuenta regresiva interrumpida por el grito (léase alarido) de un Hugo Sánchez desaforado, grito unísono de miles de gargantas al otro lado del atlántico que eufóricas festejaban la calificación por méritos propios, memorable narración, sin duda, de un narrador gris como el que más.
Pa mis adentros
¡Ánimo, ánimo, señores (del América) ya llegó Jesús!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)